El Alma de Lume
Hay caminos que comienzan mucho antes de que sepamos ponerle un nombre.
Hay dolores que no todos se sienten en el cuerpo. Hay dolores que se esconden en el alma. Mochilas que cargamos durante años, culpas que no nos pertenecen, heridas que aprendemos a silenciar.
Lume nace para mirar más allá de lo evidente, abrazar lo invisible y acompañar a quienes desean soltar aquello que ya no necesitan seguir cargando.
Una historia que comenzó mucho antes que yo
Mis raíces, mi intuición y un legado de mujeres.
Vengo de una tradición familiar de curanderas. Mujeres sanadoras con sus manos, la palabra, la naturaleza. Mi bisabuela materna, mi abuela y mi madre forman parte de ese legado que llegó hasta mí. Por otra rama de mi familia, la madre de mi abuelo era bruja.
Pero mi camino no me fue enseñado. Lo descubrí con los años, a través de una intuición profunda, de mi conexión con las personas y de experiencias que muchas veces no sabía explicar.
Con el tiempo aprendí a reconocer mi propia sensibilidad y a dar forma a ese legado, desde mi manera de sentir, de acompañar, de entender la energía y la magia.
La memoria de mis manos
Un don que fui descubriendo con los años
Recuerdo las manos de mi madre. Cuando me encontraba mal, las colocaba sobre mí o me tocaba los pies. Eran gestos sencillos que forman parte de mi historia.
Mi abuela, mi madre y yo también compartimos una antigua oración a San Aarón, transmitida de memoria en nuestra familia y utilizada tradicionalmente para la culebrilla.
Con los años descubrí mi propia conexión con las manos, la energía y la intuición. Aprendí a reconocer esa sensibilidad y a convertirla en una forma de acompañar a otras personas.
No fue un camino que alguien me enseñara. Fue un camino que fui descubriendo dentro de mí.

